Llega el momento de la ceremonia.

 

Ya tenéis fecha en el juzgado o en el ayuntamiento y un sitio espectacular para celebrarlo, pero no os queréis conformar con un simple “consiento”, queréis una ceremonia igual de bonita que el resto de la boda, ¿por dónde empezar?

Ahora necesitáis a alguien que oficie esa ceremonia. Muchas veces nos dejamos llevar por amigos, familiares que se ofrecen con mucha voluntad a hacerlo, pero cuidado, es una responsabilidad muy grande y no solo se trata de oficiar la ceremonia, se trata de organizar todo el momento, de coordinar desde el principio toda la ceremonia, antes y durante, la llegada del novio, la de los invitados, que el espacio elegido esté decorado como habíais acordado, que el técnico del sonido lo tiene todo a punto, que están todas las personas que van a participar, recibir a la novia…no os asustéis, para eso estamos los profesionales.

A día de hoy somos muchas y muchos los que nos dedicamos a oficiar ceremonias simbólicas, así que os recomiendo que busquéis bien, mirad muchas webs, preguntad a conocidos, preguntad precios, pero sobre todo y por encima de todo buscad a la persona que conecte con vosotros, a quien os haga sentir cómodos, que os escuche, que no imponga sino que aconseje, que sea sincera, divertida y que esté dispuesta a ayudaros en todo lo que necesitéis.

Como habéis visto son muchos los detalles de los que hay que estar pendiente, y se trata de que lo viváis como si fuera surgiendo todo por sí solo, que no os tengáis que preocupar de nada, porque en el momento de la ceremonia es fundamental que estéis tranquilos, porque una vez que pasa todo es fiesta, pero hasta que hagáis la salida de vuelta de ese pasillo por el que habéis entrado, los dos cogidos de la mano, tenéis que disfrutarlo y sentirlo vuestro, es vuestro momento, y necesitáis a alguien que lo haga así 100% vuestro.

 

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